BENEFICIOS DE LA TRISTEZA
BENEFICIOS DE LA TRISTEZA
Tengamos presente que no existen emociones buenas o malas. Son emociones que cumplen una función, sin etiquetas, pues cada una de ellas es importante.
Hasta el padre de la biología y padre de la evolución, Charles Darwin, expresó la importancia de las emociones en la adaptación de los seres vivos en el mundo circundante, dejándolo escrito en su libro: “La expresión de las emociones en el hombre y en los animales”. ¿Qué dijo este hombre? Concluyó que las emociones básicas (alegría, asco, ira, miedo, sorpresa y tristeza) son heredadas e innatas en los seres humanos, reconociendo su valor adaptativo, y señaló que nuestras emociones tienen la tarea de garantizar nuestra supervivencia.
¿De dónde provienen nuestras emociones?
Entonces, ¿dónde yace la respuesta a nuestra pregunta?, pues en el sistema límbico, también conocido como el cerebro emocional, y tal como su nombre lo indica es donde “nacen” las emociones, las cuales se relacionan con las experiencias que vivimos. También tiene relación con nuestro aprendizaje.
Ahora se preguntarán ¿Para qué tantas explicaciones sobre las emociones? ¿Existe algo positivo en la tristeza? Responderé ambas preguntas en distintos párrafos.
Nosotros(as) como seres humanos tendemos a etiquetar lo que pasa a nuestro alrededor, por lo tanto, al darnos cuenta de nuestras emociones comenzamos a etiquetarlas, uno para darle nombre y dos para darle valor (buena o mala), esto conlleva a la necesidad de “evitar” sentir y/o demostrar la existencia de las emociones que consideramos negativas, en este caso la tristeza. Por ejemplo:
- Vamos a al cine y resulta que una escena de la película mueve nuestras emociones, causándonos tristeza y haciéndonos sentir la necesidad de llorar, pero nos negamos a reaccionar, ya que no podemos permitir que las demás personas nos vean llorar, porque “denota debilidad”. Pensamos que llorar “no está bien”.
- Una persona a quien apreciábamos mucho, casi la teníamos en un pedestal, nos ha causado una gran decepción; No nos valoró a pesar de lo mucho que nos esforzamos. Comenzamos a sentir tristeza, pero estar triste “no está bien”, así que nos enojamos y le atacamos porque la ira, al menos no muestra “debilidad”.
- Un niño pequeño acaba de caerse, llora por el dolor, busca a su figura importante (mamá, papá, abuelo/a) para recibir consuelo y ser contenido, y lo primero que hace la persona es mandarlo a callar, diciéndole: “los hombres no lloran”.
Nos automutilamos emocionalmente y enseñamos a automutilarse a nuestros hijos e hijas.
Y les digo, ¡no! Estar triste no es malo, es simplemente una emoción innata del ser humano, es una reacción apropiada del sistema límbico ante una experiencia determinada. Es un mecanismo adaptativo, es evolución. Lo inadecuado sería negarla.
Es importante reiterarles que las emociones no son buenas ni malas, sino que cumplen una función y la tristeza también lo tiene.
La tristeza nos alerta que algo está sucediendo y que no está bien, que tenemos que tomar una decisión. En ese momento podemos reaccionar de dos formas: la primera es apartarnos porque sentimos esa necesidad de estar a solas. El estar a solas nos permite indagar sobre qué nos está sucediendo, qué nos hace sentir así, nos permite reorganizar las ideas; es el momento para analizar la situación y una oportunidad de conocernos a nosotros(as) mismos(as). La segunda es pedir apoyo emocional a otras personas, nuestros gestos faciales que evidencian la tristeza permiten que la otra persona pueda reconocer cómo nos sentimos y lograr que ésta nos reconforte. Además, podemos decir que el crear lazos con otras personas al estar tristes, aseguramos que se nos presten los cuidados emocionales que en el momento necesitamos, es una forma de “supervivencia emocional”.
Infografía
Neurowikia
http://www.neurowikia.es/content/bases-neurobiologicas-de-las-emociones
Psicología y mente
https://psicologiaymente.net/psicologia/psicologia-emocional

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