Consecuencias del Confinamiento en la Salud Mental

 


La Pandemia por el COVID-19 ha desencadenado un incremento significativo en cuadros de ansiedad, estrés y depresión en la población a nivel mundial, esperado por las diversas pérdidas (trabajo, calidad de vida, cambio de rutinas, relaciones sociales presenciales, entre otros) y el temor de contraer o contagiar a alguien importante con el virus. 

Todo esto sumado a las restricciones que toma cada país para hacer frente a su realidad, según sus aspectos socioculturales y políticos. Entre ellos, el confinamiento que, si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya mencionó que no logra obtener los resultados esperados -reducir los contagios-, culmina siendo contraproducente para la Salud Mental de la población y que, si en tal caso un país decide tomarlo, solo debe ser para reorganizar el actuar de las instituciones a beneficio del país. 

En este artículo nos enfocaremos en las repercusiones del confinamiento en la Salud Mental de la población según investigaciones realizadas a lo largo de la pandemia.

En mayo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la siguiente pandemia sería un incremento de suicidios y trastornos mentales, por lo cual es vital brindar atención psicológica a la población como un servicio esencial ante la crisis sanitaria. 

Según el Informe de investigación «Las Consecuencias Psicológicas de la COVID-19 y el Confinamiento», que obtuvo la información de 6,789 encuestados (51% mujeres y 49% varones) concluyó lo siguiente:

  • Aumentó el malestar psicológico, principalmente por la incertidumbre, preocupación por padecer o contraer una enfermedad grave; y la preocupación por perder seres queridos.

  • Un considerable aumento en síntomas de depresión en personas que tienen o han sido diagnosticados con COVID-19, personas que pasan solas el confinamiento, en mujeres conforme disminuye la edad, el nivel socioeconómico y la estabilidad laboral

  • Los sentimientos de confianza y optimismo disminuyeron, siendo esta disminución mayor en mujeres, en las personas en las que ha empeorado la situación laboral y en los que han tenido sintomatología o diagnóstico COVID-19

  • Mayor presencia de ansiedad, depresión e ira.

  • En cuanto a hábitos y conducta, un aumento en el uso de las redes sociales, televisión y videojuegos, principalmente en personas jóvenes.

  • Aumento de consumo de alimentos calóricos, así como en el consumo de tabaco y bebidas alcohólicas, y reducción en la realización de ejercicios.

  • Las personas encuestas han empeorado prácticamente en todas las variables analizadas.

La Dirección de Investigación Científica, Humanística y Tecnológica, UNAH de Honduras, realizó la investigación «Efectos psicológicos del confinamiento social por COVID-19 en la población hondureña», con una muestra de 485 personas, arrojando que las personas al confrontar una pérdida del control de sus vidas (profesional y personal) provocó brotes emocionales como miedo, desesperación, nostalgia, incertidumbre e incomodidad; todo esto relacionado a una problemática real: preocupación por la salud propia o de sus seres queridos, empleo, alimentación y la situación social en el país. En la mencionada investigación hace énfasis que el COVID-19 no solo atañe en el aspecto de salud física o económico, sino también en la Salud Mental.


La OMS mencionó que, en un estudio realizado desde junio a agosto de 2020 en 130 países de las 6 regiones de dicha organización, determinó los tipos de servicios que han sufrido perturbaciones, acotando lo siguiente:

  • Más del 60% de los países indicaron perturbaciones en los servicios de salud mental destinados a las ‎personas vulnerables.

  • El 30% señaló perturbaciones en el acceso a los medicamentos destinados a tratar trastornos ‎mentales, neurológicos y derivados del consumo de drogas.‎

  • Aunque numerosos países (70%) han adoptado la telemedicina o la teleterapia, menos del 50% de los países de bajo ingreso logran beneficiarse de esta modalidad lo que dificulta la debida atención de los servicios de salud mental.

  • Manifiesta la necesidad de inyectar más dinero en el sector de la Salud Mental, pues, mientras siga la pandemia será relevante los programas nacionales e internacionales de Salud ‎Mental, los cuales durante muchos años han sido relegados.


A pesar de que la pandemia le ha dado la oportunidad, a muchas personas, de volver a estar en casa, compartir con sus seres queridos; las afectaciones han sido mayores, como han comprobado los estudios antes mencionados. 

La respuesta ante el confinamiento dependerá de cada familia o persona en particular y sus necesidades, así como del país en el que habiten.

Esto implica la necesidad de una pronta intervención en la Salud Mental por parte de las autoridades de cada país, junto con el apoyo de la sociedad civil y la población en general.  

Recomendación

  • Manténgase informado(a) por medio de fuentes confiables, pero evite la sobreexposición de estas. 

  • Mantenga la rutina y el equilibrio entre trabajo (hogar y/o profesional) y su tiempo de ocio.

  • Evite o limite la ingesta de bebidas alcohólicas y no las consuma para mitigar el miedo, ansiedad o sentimientos de soledad.

  • Cuide su salud física y mental realizando hábitos saludables: hacer ejercicio, alimentación apropiada, descanso, horas de sueño adecuada.

  • Brindar apoyo a otra persona que lo necesite.

  • Si requiere ayuda, pídala, ya sea con profesionales privados de la salud mental, fundaciones con personal idóneo o por medio de las instituciones del Estado (MINSA, CSS)


Fecha original del escrito: 25 de enero de 2021




Fuente de Información:

Organización Mundial de la Salud

Organización Panamericana de la Salud

Informe de investigación Las Consecuencias Psicológicas de la COVID-19 y el Confinamiento

Efectos psicológicos del confinamiento social por COVID-19 en la población hondureña

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