Mi hijo juega con muñecas ¿Qué hago?
Escrito en junio 2018
“No juegues con la muñeca, ese es juguete de niña”, le decía una madre a su hijo.
Hay padres y madres que asisten a consulta preocupados porque se han dado cuenta que su hijo, el varón, está jugando con muñecas, un “juguete de niñas”. Están severamente preocupados porque su hijo presenta “preferencias erróneas”.
Basándonos en esta perspectiva, vamos a profundizar sobre el tema en especial sobre la función del juego en los niños y niñas, corroborando si realmente existe una división entre los juguetes según el sexo del infante.
Empecemos explicando que el jugar es una acción natural desde la primera infancia, ya que es el método que utilizamos para explorar el mundo y aprender de el. El jugar es esencial para el desarrollo cerebral y aprendizaje del ser humano en general.
A pesar de que en ocasiones l@s adultos lo veamos como un simple momento de ocio, la verdad es que beneficia el desarrollo de las personas. Por medio de los juegos se aprende a respetar los límites, a resolver problemas, desarrolla habilidades motoras gruesas y finas, fomenta la creatividad, favorece el lenguaje y la escritura, ayuda a la regulación emocional, potencia las habilidades y capacidades, promueve las buenas relaciones sociales, libera estrés, entre otras maravillosas funciones más.
¿A qué se debe la elección de los juguetes?
Como ya han escuchado mencionar, los niños y niñas son como las esponjas, todo lo absorben, lo que ven a su alrededor lo repiten porque es la forma en cómo aprenden. Por ello, vamos a ver niños (varones) pequeños queriendo jugar a la cocinita, porque ven a su mamá, a su papá o cualquier otro adulto cocinar y ellos repiten la acción en sus juegos. Los niños ven a su mamá y a su papá cargar a su hermanito(a), primo(a) u otro bebé (o bien en la televisión) y ellos repiten lo visto nuevamente al jugar. Los juegos irán cambiando al pasar los años, al inicio serán de fantasías, después serán juegos con mayor movimiento (correr, juegos de rondas) hasta llegar a juegos más complejos. Lo importante es que los juegos no tienen nada que ver con la preferencia sexual del niño o la niña, pero sí hay algo que refleja, el prejuicio de las personas adultas.
Hace un tiempo pasaba por un almacén de la localidad cuando observo una caja grande que contenía una aspiradora de juguete de color rosa con la imagen de una niña limpiando la casita en el área de “juguetes de niñas”. Los niños y niñas desde pequeños les podemos inculcar a ser responsables, al enseñarles a recoger sus juguetes del suelo, colocando su ropa en la canasta de ropa sucia, a limpiar lo que ensucien, independientemente de su género, pero ¿cómo exigirles a los niños que tienen la obligación de limpiar, si le enviamos mensajes ocultos enseñándoles que los niños(varones) no usan aspiradoras o escobas, pues son cosas de “niñas”? Les dejo esta pregunta como reflexión.
¿A qué se debe esto?
Se debe al constructo social establecido por nuestra cultura latinoamericana que establecen reglas sobre cuáles son los juguetes determinados para niñas y niños, sin base sólida alguna más que por estereotipos que hacen daño a nuestra sociedad. Ese mismo constructo social es el que hace las divisiones por género (masculino/femenino) y que poco a poco se van rompiendo, pues estamos viendo más hombres involucrados en el hogar (aunque sean poco, pero son más que antes), jugando con sus hijos(as), cocinando, siendo responsables de su paternidad.
No te sorprendas al ver a tu hijo jugando con una muñeca, está aprendiendo a ser un padre responsable y presente. No les juzguemos por ser niños, al contrario, acerquémonos y juguemos con ellos.
No te preocupes por las demás personas, recuerda que eres tú quien sabe qué es lo mejor para ellos(as), toma en cuenta que lo importante no es imponer estereotipos, sino buscar que desarrollen sus diversas habilidades así como destrezas físicas, cognitivas y emocionales útiles para su desarrollo como un ser humano integro y sano mentalmente.
Seamos padres/madres conscientes en su desarrollo emocional, seamos padres/madres presentes y activos en su educación. Dejemos huellas positivas.
Escrito por:
Psic. Vivian T. Rivera M.



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