¿Por qué nos da miedo hablar sobre la muerte?


Dibujo de Azrael. Azrael (עֲזַרְאֵל, en árabe عزرائيل) es uno de los nombres que recibe el ángel de la muerte entre los judíos y musulmanes.

La muerte en nuestros días es un tema tabú, en especial en nuestra sociedad donde la percibimos como algo lejano o que les pasa a otras personas, pero la muerte siempre yace a nuestro lado.

Cuando una persona cercana o alguien que admirábamos muere, cuestionamos la existencia del ser humano y surgen muchas preguntas. Una de las interrogantes que he escuchado es: “¿por qué le pasa a la gente buena?”

La muerte no es un castigo, es algo inherente de nuestra 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱, que al experimentarla de manera cercana nos hace sentir vulnerables, nos regresa a la realidad para recordarnos que somos seres finitos (moriremos) y al saber que no podemos controlar esta parte de nuestra vida preferimos negarla, pero es el intento más inútil que haremos, pues donde hay vida, siempre habrá muerte. 

"La muerte no es el resultado de nuestras acciones morales, es parte del proceso de nuestra humanidad."


La muerte es tan natural como los nacimientos y en ambos casos debemos prepararnos en todos los sentidos (legal, psicológica, física, social, etcétera), solo que en una lo hacemos para recibir a alguien y en la otra para despedirle.


"¿Y si toda mi vida ha sido realmente un error?", reflexiona en su lecho de muerte uno de los personajes del escritor León Tolstoi.

Es importante empezar a normalizar la muerte desde la infancia, evitar decirle a tus hijas(os): “el día que me muera, lo lamentarás”, pues hacen ver la muerte como un castigo y no como algo natural en el ser humano. Lo único que logra estas expresiones, es hacer sentir culpable a la persona, dificultar su proceso de duelo y empezará ese sentimiento de que se debe sentir miedo ante la muerte.

El pánico que se siente al hablar sobre la muerte no es solo por el miedo de perder a la persona que amamos o ser consciente de que se acerca la nuestra (personas con diagnósticos terminales), sino el miedo de olvidar o ser olvidada(o), el pensar que en algún momento habrá un reemplazo, cuando la verdad es que nunca habrá alguien como aquella persona y siempre habrá alguna forma de recordarles. 

Entender que muchas veces hagamos lo que hagamos, intervenga quien intervenga y deseemos con la mayor fuerza, no evitará que llegue la inminente muerte, pero esto no quiere decir que, debamos vivir con la preocupación de que llagará y nada se pueda hacer, sino que nos invita a la reflexión, nos recuerda que algún día no estaremos más en este mundo y por ello hay que vivirlo cada momento.

Reconocernos como seres humanos finitos y así también todo a nuestro alrededor, nos hace valorar más a quien tenemos a nuestro lado y las decisiones que tomamos que de alguna forma afectarán nuestra vida. Una de mis frases favoritas es "carpe diem quam minimum credula postero" dicha y popularizada por Horacio, según historiadores y que se puede traducir al español como  “aprovecha cada día, no te fíes del mañana”. 

Por todo lo escrito anteriormente es la razón por la que tememos hablar sobre la muerte, pero solo ella es la que nos recuerda la razón del porqué vivir y cómo vivir.

Te has preguntando, si mañana fuera tu ultimo día ¿Partirías en paz? ¿sientes satisfacción de lo que has logrado hasta el momento? ¿estarías con la persona que hoy estás? ¿dejarías o empezarías hacer algo? 


Entendamos que, todas las personas moriremos en algún momento, seamos buenas o malas, ricos o pobres, jóvenes o viejas. La muerte no es un castigo, simplemente es parte de la vida por la oportunidad que tuvimos de vivir.


Por eso vive, vive bien, vive amando(te).

Psic. Vivian T. Rivera M.

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