El Mito de la No Violencia: La Contradicción de una Sociedad Violenta

 

"Es paradójico que la sociedad clame por el fin de la violencia, pero recurre a ella como solución ante cada conflicto.


Advertencia, esto es una reflexión, no enseñanza.

El viernes pasado se conmemoró el Día Mundial Contra el Bullying, una fecha que muchos aprovecharon para concientizar sobre este grave problema. Sin embargo, me sorprendió leer comentarios que negaban la existencia del bullying, lo atribuían a "estudiantes consentidos" o a la "generación de cristal", y proponían la violencia como solución.

Esta reacción me hizo reflexionar sobre una contradicción en nuestra sociedad: exigimos el fin de la violencia, pero recurrimos a ella como respuesta ante los conflictos. Nos sorprendemos ante actos de violencia, pero a menudo culpamos a las víctimas y justificamos la agresión como método de resolución.

Debemos tener claro que, si no fuimos víctimas de bullying (u otro tipo de violencia), no implica que no exista. Es como si negáramos la existencia de enfermedades, problemas sociales o discriminación solo porque no los vivimos directamente. En algunos casos, la violencia se ha normalizado tanto que permanece invisible.

Es irónico que, en un mundo donde la violencia permea entre la crianza, la resolución de conflictos y las estructuras de poder, esperemos paz y respeto sin haber hecho un esfuerzo real por cultivarlos. Como dijo Gandhi: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”

Mientras haya violencia, siempre habrá víctimas. Y aunque no exista un mundo perfecto, siempre podemos hacer algo contra la violencia: dejar de negar su existencia, dejar de revictimizar, minimizar, ignorar y justificarla. Empecemos a educar con valores e intervenir de inmediato. Sé que no podemos evitar que haya personas que se conduzcan mal, pero intentemos que seamos más las que protejamos y demos seguridad.

Hoy comparto esta reflexión porque mis emociones necesitan ser expresadas. Me recuerda que, soy humana y que, además de enseñar, también debo aprender, y el aprendizaje comienza cuestionándonos.

¿Te atreves a cuestionarte?


Simplemente, Vivian R.

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